Ambroxol

Propiedades farmacológicas del ambroxol

ACCIÓN FARMACOLÓGICA:

Mucolítico, expectorante. Fluidificante de las secreciones bronquiales.

FARMACOCINETICA:

Luego de su administración oral, ambroxol se absorbe en forma rápida y completa desde el tracto gastrointestinal. El nivel plasmático máximo se alcanza en 0.5 – 3 horas. La unión a las proteínas del plasma alcanza un 90%. La distribución tisular es adecuada pero más alta hacia el tejido pulmonar. La vida media es de unas 7 a 12 horas. Un 30% de la dosis sufre un efecto metabólico de primer paso. El metabolismo es hepático y se cumple por conjugación. La excreción se realiza mayoritariamente por vía renal.

MECANISMO DE ACCION:

Ambroxol ejerce su efecto mucolítico gracias a su capacidad de fragmentar las moléculas de mucopolisacáridos que conforman las secreciones respiratorias, disminuyendo su viscocidad y mejorando su aclaramiento. Además se produce una mejoría en la producción de surfactante pulmonar y una estimulación del movimiento ciliar y, a consecuencia de los fenómenos descritos, un aumento en la velocidad de eliminación de las secreciones respiratorias y una optimización de la capacidad de expectoración del individuo. Estudios experimentales han demostrado que ambroxol tiene propiedades antiinflamatorias debido a su efecto inhibitorio sobre la producción de citoquinas y metabolitos del ácido araquidónico. Ambroxol posee un efecto antitusivo intrínseco discreto sin ejercer ninguna acción depresora sobre la respiración.

INDICACIONES:

Ambroxol está indicado en cualquier proceso agudo o crónico que requiera de la fluidificación de las secreciones respiratorias: bronquitis, bronconeumonía, neumonía, laringitis, traqueítis, rinofaringitis, sinusitis, asma, fibrosis quística, bronquiectasias, atelectasias, afectación pulmonar por drogas empleadas en quimioterapia o tóxicos.

CONTRAINDICACIONES:

Hipersensibilidad al ambroxol o a cualquiera de los componentes del producto. Hipersensibilidad a la bromhexina, úlcera péptica, embarazo (durante el primer trimestre) insuficiencia renal severa, insuficiencia hepática severa, tratamiento con anticoagulantes.

PRECAUCIONES Y ADVERTENCIAS:

Los niños menores de 2 años deben recibir ambroxol bajo supervisión médica. Pacientes con insuficiencia renal o enfermedad hepática deberían reducir la dosis o aumentar el intervalo de administración de ambroxol. Pacientes con el síndrome ciliar maligno podrían tener congestión por secreciones respiratorias. El uso concomitante con antitusígenos podría provocar la acumulación de secreciones respiratorias por inhibición del reflejo tusígeno. Lo mismo podría suceder en pacientes con compromiso neurológico de cualquier causa o con desórdenes neuromusculares. Los pacientes con antecedentes de úlcera péptica o trastornos convulsivos deberán recibir ambroxol con precaución.

Embarazo: durante el primer trimestre del embarazo el uso de ambroxol está contraindicado.

Lactancia: ambroxol se elimina en la leche materna. Utilizar con precaución.

Interacciones medicamentosas: la administración de ambroxol con antibióticos (amoxicilina, cefuroxima, macrólidos) durante el tratamiento de infecciones respiratorias puede aumentar la concentración del fármaco en el tejido pulmonar. El uso concomitante con antitusígenos podría provocar la acumulación de secreciones respiratorias por inhibición del reflejo tusígeno.

EVENTOS ADVERSOS:

Ambroxol es generalmente bien tolerado. Se han descrito con poca frecuencia eventos adversos gastrointestinales como diarrea, dispepsia, pirosis, nausea, vómito, sequedad bucal o salivación. Con menos frecuencia se ha encontrado erupción cutánea, sequedad de vías respiratorias, rinorrea, estreñimiento o disuria.

POSOLOGIA:

Niños menores de 2 años: 7.5 mg una o dos veces al día bajo estricta supervisión médica.

Niños 2 – 5 años: 7.5 mg tres veces al día.

Niños > 5 años:  15 mg dos o tres veces al día.

Adultos: 30 mg tres veces al día por 2 – 3 días, y luego 15 mg tres veces al día.

Vía de administración: oral.

SOBREDOSIFICACION:

Puede producir irritación faríngea o del tracto digestivo superior, dolor abdominal, náusea, vómito o diarrea. El tratamiento, además de las medidas de decontaminación gastrointestinal que se consideren pertinentes, es de soporte y de vigilancia de la función respiratoria. La diálisis no debería ser efectiva.